Aviso: blog para frikis
Escrito por Josep
Emperrado estaba en vender mi Gibson Les Paul BFG. El sonido no me acababa y la veía una guitarra bastante limitada para el rollo que le damos al grupo. Así que era “burundú o muerte”. La frase viene de un chiste malo que contábamos de adolescentes en Poble Nou. Han pasado los años y todavía la puedes escuchar en alguna de esas típicas noches de verbena… Bueno, el caso es que había que hacerle “burundú” a la Gibson antes de venderla y firmar su defunción.
Había que extirpar esto:

Se trata de la
pastilla Zebra BurstBucker 3, una pastilla que a mi gusto resultaba bastante chillona, con pocos matices. Encima, la guitarra que es medio hueca, necesitaba algo más de consistencia. Buscaba más crema, más grave, más rock. Después de mirar muchas opciones y asesorado por los chicos de HVC Import (allí saben; son caros, pero muy recomendables), llegamos a la conclusión que le podía ir bien una pastilla Dimarzio Tone Zone:

Tenía mis dudas. Era bastante pasta, pero después de un par de semanas con la nueva configuración, la Gibson Les Paul BFG comienza a darme buenas vibraciones. No es mi Telecaster con pastilla doble Kent Armstrong, pero la verdad, la BFG parece otra guitarra, muchísimo más versátil y a la vez con un sonido con muchas más posibilidades. Antes me jodía no poder usar la Gibson más que en un par de canciones. Ahora perfectamente podría hacer todo un concierto con ella, que era más o menos lo que buscaba.
Así que el burundú, por una vez, ha evitado la muerte.
Por cierto, me mosqueó bastante que la pastilla Zebra desmontada no llevara por ninguna parte el logo de Gibson… Nos la clavan como quieren.
PD: Jose acaba de hacerse con otro pedalito, y van… Próximamente en la sección “hoy hablamos para frikis de los instrumentos”.